miércoles, 14 de febrero de 2024

Raúl Scalabrini Ortiz a 126 años de su nacimiento.

 



Raúl Scalabrini Ortiz nació en Corrientes, el 14 de febrero de 1898 y fue pensador, historiador, filósofo, periodista, escritor, ensayista, poeta, agrimensor e ingeniero de profesión. Fue amigo de Arturo Jauretche y Homero Manzi, con quienes formó parte de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) al final de la existencia de la misma. Adhirió a la corriente revisionista de la historiografía argentina.​


Fue hijo del naturalista Pedro Scalabrini, nacido en Italia, quien dirigió el museo de la ciudad de Paraná (provincia de Entre Ríos). Su madre, Ernestina Ortiz, era oriunda de la provincia de Entre Ríos, proveniente de una familia criolla descendiente de los primeros conquistadores españoles. Arribó a Buenos Aires para estudiar Ingeniería en la Facultad de Ciencias Exactas, donde no tardó en acercarse al círculo de intelectuales y escritores que se reunían en torno a la figura de Macedonio Fernández.


Su primera publicación fue una colección de cuentos breves reunidos en el libro La Manga en 1923.


En 1931 publicó El hombre que está solo y espera, con el que obtuvo reconocimiento de los círculos intelectuales y el Premio Municipal. Luego de este reconocimiento, se dedicó de lleno a la investigación socioeconómica e histórica nacional. Toda su obra estará relacionada con estas investigaciones.


También destacó como ingeniero y diseñador ferroviario, habiendo realizado varios prototipos de locomotora de alta velocidad y perfil aerodinámico. Desgraciadamente, esos proyectos no llegaron a contar con el apoyo institucional.


Formó parte, junto con otros intelectuales, de la revolución radical yrigoyenista de enero de 1933, dirigida por el teniente coronel Gregorio Pomar. Después de la derrota, Scalabrini fue desterrado a Europa. Desde allá, aclaró aún más su visión sobre el grado de sometimiento de Argentina a Gran Bretaña, al descubrir que los diarios en Italia y Alemania se referían a la Argentina como una colonia del Imperio británico.​ En Europa comenzó a publicar sus primeros ensayos sobre la cuestión nacional y el imperialismo británico, en el Frankfurter Zeitung,​ uno de los pocos periódicos democráticos en la Alemania de ese tiempo, y el único que no llegó a estar totalmente controlado por el Gobierno nazi.​


En 1934, con 36 años, regresó a la Argentina, y se aproximó a la FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Juventud Argentina), de Arturo Jauretche (32), Gabriel del Mazo (35), el militar Luis Dellepiane (68), Homero Manzi (26), Darío Alessandro y otros, aunque mantuvo su independencia (se afiliará recién en 1940, cuando la agrupación se separó del Partido Radical). Como parte de su acción dentro del movimiento escribirá y publicará numerosos estudios en los Cuadernos de FORJA.


Dio numerosas conferencias sobre temas relacionados con la dependencia argentina y sobre cómo se mueven los hilos del poder económico del país. Su tema principal serán los ferrocarriles ingleses, los que considera claves para el funcionamiento colonial:


[Los rieles del ferrocarril] son una inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada la República.

Scalabrini Ortiz​

En 1940 publicó dos libros: Política británica en el Río de la Plata​ e Historia de los ferrocarriles argentinos.​


En 1943, por diferencias con las posturas respecto de la revolución del 4 de junio del GOU (Grupo Oficiales Unidos) renunció a la FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), que había apoyado el levantamiento. Scalabrini Ortiz acompañó el inicio y el ascenso del peronismo en esos tiempos, incluso llegó a presentarle a Juan Domingo Perón varios trabajos sobre la nacionalización del ferrocarril, aunque nunca aceptó cargos del Gobierno y siempre se mantuvo alejado y crítico del partido:


Durante la época de Perón me tuvieron con la boca tapada. Ni un diario me abrió sus columnas. Ni una revista. Ni una tribuna. Sólo alcancé a dar tres conferencias en un centro obrero y Borlenghi lo hizo clausurar.

También declaró acerca de esa época:


Hay muchos actos y no de los menos trascendentales de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de ideas matrices que animaron a mi generación. [...] En el dinamómetro de la política esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de sus conveniencias. [...] No debemos olvidar en ningún momento ―cualesquiera sean las diferencias de apreciación― que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortifica a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país.

Raúl Scalabrini Ortiz


Estuvo en contra del derrocamiento de Perón en 1955 y fue un ferviente opositor de la Revolución Libertadora, en la que veía el retorno al poder de las oligarquías que se beneficiaban de la dependencia económica de la Argentina. Desde la revista Qué! criticó las medidas del gobierno que consideraba un retroceso.


En 1924 se vinculó a la revista literaria Martín Fierro, dirigida por Evar Méndez.


En 1939, durante la segunda guerra mundial, fundó el periódico Reconquista, desde el cual apoyó la neutralidad de Argentina durante la conflagración, y planteó las bases para aprovechar la coyuntura con el fin de liberar y construir el país. Debido a dificultades económicas, luego de 41 días, decidió cerrarlo.


Dirigió el diario El Líder, que fue inmediatamente clausurado por la dictadura de Aramburu. Scalabrini publicó un nuevo periódico, El Federalista, que también tuvo una corta vida.


Carta de Perón a su viuda


Enviada a Mercedes Comaleras, viuda de Scalabrini, desde Ciudad Trujillo, con fecha 5 de julio de 1959:


Mi estimada Señora:

A pesar de haber encargado a algunos de mis compañeros que me hicieran espiritualmente presente en el acto de sepelio de su ilustre esposo, deseo hacerle llegar mi homenaje, mi recuerdo y mi más sentido pésame por la desaparición de este gran argentino.

Los que hemos luchado por los ideales que inspiraron la vida de Scalabrini Ortiz no podremos olvidarlo, como no lo olvidarán las generaciones de argentinos que escucharon sus enseñanzas y lucharán por hacerlas triunfar en el tiempo y en el espacio.

Dios ha de acogerlo en la gloria que su gran espíritu conquistó y nosotros hemos de honrar su memoria y amistad.

Le ruego quiera aceptar, con la expresión de mi mayor afecto, mi más afectuoso saludo y consideración.

Juan Domingo Perón


Bibliografía


1923: La manga (cuentos).

1931: El hombre que está solo y espera

1934: La Gaceta de Buenos Aires (artículos periodísticos).

1935: Señales (artículos periodísticos).

1936: Política británica en el Río de la Plata (en Cuaderno de FORJA).

1937: Los ferrocarriles, factor primordial de la independencia nacional (folleto).

1938: El petróleo argentino (Cuaderno de FORJA).

1938: Historia del Ferrocarril Central Córdoba (en Cuaderno de FORJA).

1938: Historia de los ferrocarriles (en la revista Servir).

1939: Historia del primer empréstito (en Cuaderno de FORJA).

1939: Reconquista (periódico fundado por Raúl Scalabrini Ortiz).

1940: Política británica en el Río de la Plata

1940: Historia de los ferrocarriles argentinos

1942: La gota de agua (folleto).

1946: Los ferrocarriles deben ser del pueblo argentino

1946: Defendamos los ferrocarriles del Estado (folleto).

1946: Tierra sin nada, tierra de profetas (poesías y ensayos).

1948: Yrigoyen y Perón, identidad de una línea histórica (folleto).

1948: El capital, el hombre y la propiedad en la vieja y la nueva Constitución Argentina (folleto).

1950: Perspectivas para una esperanza argentina (folleto).

1955/1956: artículos periodísticos en los periódicos El Líder y El Federalista y De Frente.

1957: Aquí se aprende a defender a la Patria (folleto).

1957 y 1958: artículos periodísticos en la revista Qué.

1960: Cuatro verdades sobre la crisis (folleto).

1965: Bases para la reconstrucción nacional (recopilación de artículos).


Murió en Buenos Aires, 30 de mayo de 1959, ya en una actitud casi ermitaña y sumido en una profunda tristeza por la deriva de su amada Argentina.

miércoles, 22 de febrero de 2023

Se cumplen 209 años del triunfo Federal en la Batalla del Espinillo en Entre Ríos.




El Combate de El Espinillo (también referido como Batalla del Espinillo), fue un enfrentamiento que tuvo lugar el 22 de febrero de 1814 en los campos del Arroyo Espinillo, Provincia de Entre Ríos. El lugar exacto del combate está ubicado a unos 25 km al este de la ciudad de Paraná, cerca de un puente en la actual Ruta Nacional N° 18. Fue la primera batalla de la guerra civil rioplatense, que dividiría al país entre unitarios y federales hasta 1875, y dio a los federales artiguistas el control del oeste de la Provincia de Entre Ríos. El 20 de enero de 1814 José Gervasio Artigas abandonó con más de 3.000 hombres el sitio de Montevideo en desacuerdo con la política del director supremo Gervasio Antonio de Posadas, luego de que la Asamblea del año XIII rechazara a los diputados orientales artiguistas, dirigiéndose hacia la Villa de Belén, cerca de la cual estableció su Cuartel General en los potreros de Arerunguá (Departamento de Salto). Posadas respondió con un decreto del 11 de febrero, declarándolo traidor y enemigo de la patria, ofreciendo 6.000 pesos a quien lo entregara vivo o muerto. Por esas razones Artigas declaró la guerra al Directorio porteño.


El 20 de febrero de 1814 el comandante de la Villa de Paraná, teniente coronel Eusebio Hereñú reconoció a Artigas como Protector de los Pueblos Libres desconociendo la dependencia de la Tenencia de Gobierno de Santa Fe a la cual estaba sujeta Entre Ríos desde 1810 y estableció de hecho la autonomía de la provincia. Hereñú sustituyó a Andrés Pazos por José Gregorio González como alcande de primer voto del Cabildo de Paraná.


Para frenar el avance de los federalistas y para capturar a Artigas, Posadas ordenó al coronel prusiano barón Eduardo Kaunitz de Holmberg que alistara 400 soldados con artillería en Santa Fe y pasara a Entre Ríos en donde debía reunirse con las tropas que pudiera alistar el recientemente nombrado (en enero) comandante de Entre Ríos, coronel Hilarión de la Quintana, éste se hallaba en Concepción del Uruguay.


Entre las instrucciones que recibió von Holmberg estaban:


El primer objeto de su comisión es apoderarse de todos modos y a cualquier costa de la persona de don José Artigas (...)

Luego que esté en disposición de hostilizar lo hará infatigablemente, cortando víveres, convoyes, estorbando la reunión de las familias y de gentes armadas o inermes, desmembrándole las que tenga reunidas ya por medios de dispersión, ya por premios que ofrecerá a los que lo abandonen y el de 6 mil pesos al que lo entregue vivo o muerto al citado Artigas (...)

Si llegara a apoderarse de éste o de las personas de Barreiro, Torgués o Texo, los hará fusilar (...)

Para que pueda proceder con la debida legalidad publicará el día 16, así en las divisiones militares como en los pueblos de Entre Ríos un bando en que se declare traidores a la Patria a Artigas y sus cómplices. El bando se remitirá oportunamente (...)


Ante el cruce del río Paraná por las fuerzas directoriales, el coronel artiguista Fernando Otorgués, desde Paysandú, cruzó el río Uruguay por el Paso de Vera y ocupó Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, desalojando a Hilarión de la Quintana, marchando luego aceleradamente hacia la Villa de Paraná que fue ocupada por von Holmberg.


El 22 de febrero de 1814 la columna de Otorgués, junto con las fuerzas de Hereñú, secundado por el sargento mayor Juan León Sola, derrotaron a von Holmberg en El Espinillo. Otorgués respetó las vidas de von Holmberg y de la Quintana y luego los liberó.


A consecuencia de esta victoria, el 23 de abril se declaró la independencia de los pueblos de Entre Ríos y el Directorio inició negociaciones con Artigas, enviándole delegados que aceptaron los planteos federalistas pero fueron negados por Buenos Aires.


Con el mismo nombre, en un banco del río Paraná llamado "Espinillo" (ubicado frente a la ciudad de Rosario), se desarrollaría en 1893 un combate naval entre las fuerzas revolucionarias y el gobierno nacional.

lunes, 15 de noviembre de 2021

Se cumplen 64 años de este reconocimiento de Peròn a Ángel Borlenghi: "Nadie, como yo, han sido testigo de toda su grandeza espiritual en la desinteresada tarea de servir"

 Carta a Borlenghi 15 de Noviembre de 1957 



Escrito por Juan Domingo Perón. 


Caracas, 15 de Noviembre de 1957


Sr. D. Ángel G. Borlenghi


La Habana


Mi querido amigo:


En estos momentos doy término al último capítulo de mi libro "los Vendepatrias" dedicado a todos los compañeros caidos y perseguidos por la canalla que azota a nuestro país. He deseado hacerlo para usted personalmente por intermedio de esta carta, ya que ha sido uno de nuestros hombres más injustamente calumniados, sin duda, por haber sido también el más útil, más leal y más sincero servidor del pueblo a lo largo de toda su vida.


Si bien la lucha por el pueblo acarrea estos inconvenientes tiene, en cambio, inmensas satisfacciones.


Nosotros tras los sacrificios y penurias del esfuerzo comenzamos ahora a recibir las satisfacciones del reconocimiento popular. Es, precisamente, en estos momentos que yo dirijo la gratitud de mi espíritu a los hombres que, como usted, lo dieron todo por el movimiento sin otro interés que el de ser leales servidores del pueblo y de la patria.


Nadie, como yo, han sido testigo de toda su grandeza espiritual en la desinteresada tarea de servir: lo he visto desde los prolegóneros de la epopeya justicialista en el sacrificio de interminables horas de trabajo por reivindicación de los trabajadores, lo he seguido luego en el ministerio con su ecuanimidad imperturbable, su juicio sereno y su elevada apreciación de los hombres y de los hechos y lo he observado en los momentos de decisión siempre pronto al sacrificio personal por el bien de la comunidad y la causa que servimos.


Reconozco que su extraordinaria experiencia llegó siempre más lejos que nuestra propia previsión y los hombres pequeños que lo combatieron, mostraron en las horas de prueba, toda su pequeñez y su miseria.


Y, ¡a cuantos de ellos me ha sido dado enrostrárselo!. Por eso, usted debe sentirse feliz en su pobreza, como me siento yo mismo, porque poseemos una riqueza que no todos alcanzan a comprender y a gozar.-


En las duras horas que vive el pueblo Argentino en la actualidad está patente nuestra verdad, esa verdad que usted ha sostenido durante toda su vida de dirigente y que, en estas horas aciagas, refleja también toda su grandeza y su sinceridad. Las lecciones más duras suelen ser las que mejor enseñan ¿Cuántos pensarán en estas horas en Borlenghi? esa es una satisfacción que no se alcanza sino con el sacrificio.-


Los que no tienen una causa para servir, no merecen la vida y el hombre aún cobarde, no escapa a su destino. Usted tiene la satisfacción de haber sido el hombre de una causa y haber hecho útil su vida. En nuestro reconocimiento está el único premio que puede llegar y llenar su espíritu superior, por eso deseo que sepa por mi propia palabra, todo mi agradecimiento por todo lo que usted ha hecho por la grandeza de nuestro movimiento y conozca también que al dedicar mi libro, usted estaba preferentemente en mis pensamientos y en mi corazón.-


En ese recuerdo agradezco también al consejero leal todos sus sabios y prudentes consejos que el tiempo ha venido demostrándome en todo su verdadero valor. Cuántas veces he recordado esto en las horas duras y penosas del exilio y la lucha presente.


Yo no puedo dedicar mi libro a ustedes, mis amigos y compañeros, sin hacer un distingo especial hacia el hombre que, desde la primera hora, jugó su vida y su destino junto a mi, en las horas de incertidumbre con decisión insuperable y en las de triunfo con una modestia y prudencia que evidenciaron su verdadera y auténtica grandeza.


Esa es la causa de esta carta, que anhelo le llegue como mensaje sincero del amigo y compañero de todas las horas, que le guarda con su admiración un indestructible cariño y una inextinguible gratitud.


Un gran abrazo


Juan Domingo Perón.


lunes, 25 de noviembre de 2019

Hace 47 años Perón le hablaba a los políticos argentinos en el Restaurante Nino







Antes de la conferencia de prensa en el restaurante 'Nino' de Vicente López 
 25 de noviembre de 1972

 

En primer lugar quiero agradecerles la amabilidad que han tenido en llegar hasta acá, a fin de que podamos cambiar un poco ideas.  Estas conferencias de prensa en mí tienen la posibilidad de explicar muchas cosas que a menudo resultan inexplicables para los que observan desde lejos o desde afuera los acontecimientos.

 

En segundo lugar yo les ruego que hagan por lo menos cada uno una pregunta, porque si unos hacen muchas preguntas muchos se quedarán sin respuesta, porque el tiempo nos va a apremiar rápidamente.

 

En tercer lugar yo tenía pensado hacer algunas consideraciones, pero en vista de que el tiempo está pasando, prefiero someterlos a ustedes, si quieren, primero a una explicación de conjunto más o menos sobre nuestra posición justicialista o si prefieren directamente entrar a las preguntas y respuestas.

 

Bueno. Eso quizás pueda permitir evitar algunas preguntas. La posición del Movimiento justicialista es simple.  Hay mucha gente que todavía no la comprende, como también hay mucha gente que no comprende la evolución que el mundo está realizando en estos días.

 

Es indudable que el mundo actual está influenciado por una evolución histórica fuera de lo común.  Estamos en un momento de cambio, en los sistemas y esquemas, tanto políticos, como sociales y económicos.  Es indudable que esas etapas sean etapas de lucha, de discusión y algunas veces de pelea.

 

Cuando comienza el siglo diecinueve se produce un gran cambio, que reemplaza un sistema medieval por otro nuevo que hemos llamado demo-liberalismo-burgués.  Pero la separación entre esos dos sistemas no se hace por una línea divisoria, sino por una amplia faja de lucha.

 

El demo-liberalismo-burgués que durante dos siglos ha manejado al mundo, en su implantación le costó a Europa 20 años de guerra.  En esos 20 años de guerra se realizó el cambio y durante dos siglos el sistema demo-liberal-burgués ha manejado al mundo.

 

Lo ha manejado con sus empresas, con sus máquinas, ha hecho evolucionar al mundo en lo técnico y en lo científico más que en los diez siglos precedentes.  Eso no lo podemos negar.

 

Pero tampoco podernos negar que ese sistema se ha realizado sobre las espaldas y los sacrificios de los pueblos. Pero esos mismos medios técnicos y científicos, han dispersado la información masiva por el mundo y simultáneamente, han esclarecido a los pueblos.

 

Hoy, el último paisano a cientos o miles de kilómetros de las metrópolis, tiene su transistor en la oreja con el cual está viviendo lo que pasa en el mundo en ese momento.  Es esto lo que ha terminado por esclarecer a los pueblos y hoy los pueblos no quieren ya el sacrificio.

 

Y si se los somete a ese sacrificio se rebelan y tienen razón.  Hoy los pueblos aceptan el esfuerzo mancomunado, donde el esfuerzo esté relacionado con las ventajas que su capacidad y su esfuerzo producen.  Es este el cambio al cual estamos asistiendo en el mundo.

 

Y esos dos sistemas, uno que muere y otro que nace, tampoco ahora se separan por una línea.  Y si el medioevo para cambiar demandó 20 años de guerras, quizás hoy la humanidad más comprensiva de la evolución, pueda acortar los plazos de la lucha cruenta.

 

Pero existe indudablemente una faja representada por una lucha que presenciamos hoy en el mundo entero.  No es por casualidad que se lucha en el Polo Sur lo, mismo que en el Polo Norte.  Es la evolución que conduce a un mundo, a un sendero histórico que es totalmente insoslayable.

 

Y si todavía hay tontos que creen que podemos volver al medioevo, debemos confesar que están completamente equivocados. Porque el mundo moderno ya no permite semejante retroceso.  De la misma manera los que piensan que volvemos a un demo-libera-lismo capitalista y burgués que ha sido superado por los tiempos.

 

Es necesario conformar ese nuevo sistema, nuevo sistema basado en el esfuerzo de todos.  Porque la tierra cada día está haciendo más difícil la vida. No sólo por el impacto demográfico que ya nos amenaza sino por la destrucción desconsiderada que el hombre está haciendo de los medios naturales que la tierra ofrece.

 

Estamos quedándonos sin tierra, para convertirla en basurales, estamos quedándonos sin ríos, porque son cloacas; estamos quedándonos sin mares, porque los están cubriendo de una capa de aceite; han destruido los bosques y ya nos estamos sintiendo en el enrarecimiento oxigenar de la atmósfera.

 

El mar, de la misma manera aislado por esas capas de aceite, está también disminuyendo la liberación de oxígeno.  Vale decir, que vamos hacia un mundo sin tierra, sin agua, sin oxígeno.  Mientras una población se multiplica extraordinariamente, al punto de pensar que en este mundo de 3.800 millones de habitantes la mitad está hambrienta.

 

¿Qué pasará en el siglo veintiuno, que al comenzar en su año 2000 es probable que tenga de siete a ocho mil millones de habitantes?  Ya no podemos pensar con el pequeño concepto de naciones, ya debemos empezar a pensar en la tierra que es la que nos comprende, nos alimenta y nos sostiene a todos.

 

Y si esa evolución ha de producirse es indispensable que nuestras comunidades vayan también adaptándose a esa necesidad y vayamos evolucionando en lo económico, en lo social y en lo político, para poder enfrentar el terrible problema que, como asechanza, nos está esperando en el año dos mil.

 

La evolución de la humanidad que comenzó con el hombre aislado, siguió a la familia, a la tribu, al clan, al estado primitivo, a la ciudad, al estado feudal, a la nacionalidad, hoy ha llegado a los continentes y si los continentes se integran y se unen para defenderse contra la grave amenaza que se cierne sobre la humanidad,  ¿cómo podemos pensar que los países que aún subsisten no han de defenderse en una mancomunidad absoluta y en una colaboración permanente?

 

Esto lo anunciamos nosotros acá en la República Argentina hace treinta años.  Y el justicialismo buscó de ir creando un sistema por evolución que respondiera a todas esas necesidades.

 

Eso ha sido el justicialismo.  Indudablemente que en 1945 nosotros lanzamos desde acá por primera vez en el mundo la tercera posición.  Una tercera posición que ha dado origen a un tercer mundo posteriormente.  Cuando lanzamos esa posición cayó aparentemente en el vacío.

 

Porque no estaba el horno para bollos, como decimos nosotros. Había terminado la segunda guerra y los vencedores se estaban repartiendo al mundo. Esa es una realidad que nadie puede negar.  Pero han pasado veinticinco años y hoy las dos terceras partes de la humanidad pujan por colocarse en ese tercer mundo.

 

Tercer mundo que va a tomar la defensa de ese futuro y va a realizarlo.  Dentro de esa posición es que nosotros hemos creado un sistema político, social y económico que responde a la idiosincrasia argentina, como a la especial situación que nuestro país vive.

 

Así llegamos hasta 1955, pero la sinarquía internacional manejada desde las Naciones Unidad nos echó todo su peso en contra.  Como ustedes habrán podido comprobar y comprobarán en la República Argentina a nosotros no nos desalojó la única fuerza que es el pueblo.

 

Nosotros fuimos desalojados del poder para evitar una guerra civil en que ese pobre pueblo pagará las consecuencias. Por eso dejamos el gobierno, no porque no tuviéramos razón, ni porque no tuviéramos fundamento en qué afirmar nuestra ideología y nuestra doctrina.

 

Señores, los pueblos no suelen equivocarse. Y nosotros hemos pensado que si tenemos razón hemos de volver y si no tenemos razón es mejor que no volvamos.  Pero hemos de luchar para imponer esas nuevas formas que tarde o temprano vendrán no sólo a implantarse en nuestro país sino en el mundo entero.

 

Vengo de Europa, donde he tenido oportunidad de observar perfectamente en cada país y conversar con sus hombres más importantes. En Europa se está produciendo ya el fenómeno aceleradamente, como debía ser. Hay muchos países que en 200 años de historia piensan que pueden manejar a Europa, que tiene cuatro mil.

 

Esos cuatro mil años de cultura, de civilización, de tradición y de historia no se pueden comprar con ningún dinero.  Por eso pienso que Europa será la cabeza del mundo todavía por muchos siglos.  Y de ella debemos tomar ejemplo.  En este momento todos los países

 

europeos van hacia una democracia integrada donde las formas violentas o de oposición sistemática y negativa del sistema demo-libe-ral han desaparecido.  Hoy es un primor contemplar que países europeos donde los conservadores y los comunistas no son enemigos, piensan distinto y discuten sus problemas para el bien del país.

 

Es que si en el futuro las naciones no imitan ese ejemplo y abandonan una lucha estéril de la política, difícilmente podrán subsistir frente a las asechanzas y peligros que se ciernen sobre el mundo futuro. Yo vengo acá con esas ideas que no han hecho sino confirmar lo que he pensado toda mi vida y lo que he tratado de hacer durante diez años de gobierno en este país: que pudimos formar una comunidad con una economía de abundancia, sin deudas externas.

 

Donde cada ciudadano argentino tenía lo suficiente para vivir con dignidad y con felicidad, porque sólo un pueblo en la dignidad y en la felicidad puede ser propenso para labrar la grandeza de los países.  Señores, yo no quiero abundar más en estas consideraciones.

 

Solamente he querido aclararles para que evitemos preguntas que me llevarían fragmentariamente a largas disquisiciones.

viernes, 30 de agosto de 2019

Se cumplen 64 años de esta carta de Perón a Alejandro Leloir en donde ofrecía su renuncia a la presidencia de la Nación




Carta al Dr. Don Alejandro Leloir 30 de agosto de 1955

Escrito por Juan Domingo Perón.

Buenos Aires, 30 de agosto de 1955.

Sr.. Presidente del Consejo Superior del Partido Justicialista.

Dr. Don Alejandro Leloir

Capital Federal.

De mi respetuosa consideración:

Han llegado hasta mí algunas afirmaciones de nuestros adversarios y enemigos políticos, en las que condicionarían su actitud a mi retiro del Gobierno. Siempre he sido un hombre propenso a escuchar y creo que, aunque estoy en mi puesto por la voluntad de una inmensa mayoría del Pueblo Argentino, cumple a la dignidad del cargo y al honor del hombre ofrecer mi retiro.

Es indudable que al hacerlo ofrezco a nuestro Movimiento una solución pensando que pueda aprovecharla en bien del país y para fortalecerse contra los enemigos del Pueblo. Para ello cuenta con un apoyo sin precedentes en la historia política del país. Asimismo, puede encarar decididamente la etapa final de su organización como institución política del Pueblo Argentino.

La dirección del Movimiento Peronista se ha manifestado siempre preocupada por dos importantes problemas: la organización de nuestra fuerza y la descentralización de su conducción.

En cuanto a la organización peronista, es asunto superado cualitativa y cuantitativamente: una masa adoctrinada y ferviente compone la mejor organización política del país. La conducción cuenta con esa organización y una gran cantidad de hombres y mujeres capaces y honestos para conducir y encuadrar su fuerza.

Nosotros, al contrario de los otros políticos, trabajamos para el país y para nuestro Movimiento. Frente a ese imperativo los peronistas se pondrán de acuerdo para elegir el hombre o los hombres para la conducción, sin caer en el triste espectáculo de las ambiciones.

Conducir una fuerza organizada y encuadrada, en organizaciones adoctrinadas y homogéneas como las nuestras, es simple y obra de un proceso natural de dirección. Lo difícil es crearlas, adoctrinarlas, encuadrarlas, disciplinarlas y ese problema ha sido superado.

Durante doce años hemos luchado por la soberanía, los derechos y la dignidad del Pueblo contra la dominación el fraude, los privilegios y la explotación de los trabajadores.

Para lograrlo, frente a la violencia, hemos decidido, dentro de la Constitución, limitar en lo indispensable las libertades. La Revolución tenía derecho a hacerlo porque no todos los hombres y no todas sus organizaciones saben hacer buen uso de tales libertades.

Hemos logrado, en cambio, una justicia social, una independencia económica y una soberanía que el país no había conocido hasta entonces. Recibimos una colonia y devolvemos una patria libre y soberana.

Hemos organizado al Pueblo potencializando su voluntad mediante instituciones gremiales, económicas y políticas que difícilmente puedan ser destruidas por la perfidia de la oligarquía y sus personeros.

Tales substanciales reformas en lo social, lo político y lo económico han realizadas sin imponer ningún sacrificio, Lo que resta por realizar es ya parte exclusiva del Pueblo, su evolución cultural y espiritual. Ello debe ser alcanzado y consolidado por obra de todos y de todos los días.

Ya no es posible destruir lo que nosotros hemos construido. La reforma constitucional asegura las bases. La legislación racional, oportuna y eficiente realizará en forma paulatina la reforma legal que será obra del tiempo y del trabajo.

Es hora que los argentinos se pongan de acuerdo y consoliden cuanto les hemos ofrecido con nuestra lucha, nuestro trabajo y nuestro sacrificio. Ha pasado la hora de las reformas y las luchas; debe seguir ahora la del trabajo y la consolidación.

Así como antes ofrecí mi vida para reparar la injusticia y corregir los males sociales, económicos y políticos que afligían al país, creo que ha llegado el momento de ofrecer mi retiro si ello fuera garantía de una pacificación.

Realizada la obra para todos, que nadie puede negar de buena fe, es necesario asegurarla y consolidarla, lo que únicamente puede lograrse mediante el trabajo en paz y cooperación de todos.

Es indudable que la justicia no se alcanza sin abatir la injusticia. Destruir a ésta lucha, enconos y odios. Para alcanzar la definitiva pacificación, otros hombres no gastados en la acción pueden reemplazarnos con ventaja. Un objetivo superior, como puede ser la paz de todos los argentinos, lo aconseja!

Los profundos reformadores difícilmente somos buenos pacificadores y estabilizadores. Ello es más bien patrimonio de otros hombres que se conforman con perfeccionar las cosas por otros creadas y no los animados por un espíritu incesante de permanente creación.

Elegido y reelegido por una inmensa mayoría del Pueblo Argentino, deseo devolver a la soberana determinación de ese mismo Pueblo la decisión que debe tomar dentro de la Constitución y la Ley.

No deseo ser obstáculo a una paz que pudiera alcanzarse sin mi intervención, evitando las resistencias de los que nos han combatido en defensa de sus intereses y privilegios. Yo no tengo intereses, odios ni rencores porque combatí por los intereses de todos; pero comprendo que no todos los hombres piensan y sienten de la misma manera, ni luchan por los mismos objetivos.

He oído decir a menudo que mi desaparición traerá un grave problema. Considero que no será para tanto. Aun cuando lo fuera, sería siempre mejor hacerlo con tranquilidad, evitando toda alteración y recurriendo a la Ley, que todos están en la obligación de acatar.

Algunos insensatos o especuladores políticos con el ánimo de intimidar hablan de guerra civil. Aquí no habrá tal cosa: o habrá paz o dictadura. Yo no tengo pasta de dictador. De modo que de imponerse tal solución, otro u otros deberán reemplazarme.

El Pueblo está organizado. Esas organizaciones que lo representan deben actuar para dirigirlo atinadamente. El Gobierno y el Estado con sus instituciones deben ser la garantía de que todo se haga ordenadamente y de acuerdo a la Constitución y la Ley. El cambio de un hombre, por importante que sea, no debe ser motivo de alteración, de la vida de millones de hombres.

Por eso pido humildemente a los argentinos que confiaron en mí, que me liberen de todo compromiso y acepten mi alejamiento del gobierno, para incorporarme como simple soldado a nuestro Movimiento. He dedicado la totalidad útil de mi vida al servicio del país: creo tener derecho a disponer de mi vejez.

Ya mis años y mis fatigas comienzan a pesarme demasiado, cargados como están de ingratitudes, desengaños y sinsabores. Los últimos acontecimientos han colmado la medida y he ebido ser muy fuerte para tomar las providencias de mi reflexión y no las de mi indignación.

Los hombres no somos garantía de nada para la Nación. Las organizaciones e instituciones son permanentes y en ellas el país debe tener su única garantía. Es menester que cada organismo e institución se haga cargo de su función prescindiendo de los hombres para obrar como cuerpo y abandone los intereses individuales para servir al interés común con la inspiración de una doctrina también común.

El hombre ha sido siempre el obstáculo para imponer la institución. El sentimiento gregario, que da nacimiento al caudillo, es a menudo enemigo de la organización. Pero ni el hombre ni el caudillo vencen al tiempo. La doctrina y la organización, sí. Por eso, lo sabio y lo prudente es reemplazar al hombre por la doctrina y la institución.

Con mi retiro, presto al país el último servicio desde la función pública, que, si bien me ha herido muchas veces con la ingratitud y la infamia, en cambio me ha ofrecido el inmenso placer de servir al Pueblo, que, con su contacto, me ha colmado de felicidad.

Desde el momento en que aprecié cumplidos los fines de la Revolución, tuve la decisión de retirarme; sin embargo, las alteraciones del orden provocadas por los enemigos del Pueblo me retuvieron. Deseaba hacerlo una vez que neutralizada la perturbación y restablecida la calma se ofreciera una situación más tranquila.

Creo que en estos momentos no existe sino la común conspiración de los eternos, aunque inoperantes, enemigos del Pueblo, que deberá contárselos siempre en acción, enconados, pero impotentes.

Yo he sido elegido por esa voluntad soberana en los comicios más puros de la historia política argentina y es a esa voluntad soberana que recurro en demanda de libertad de acción.

He deseado que el Movimiento Peronista sea el destinatario de esta comunicación, en las personas del Consejo Superior del Partido Peronista Masculino, el Partido Peronista Femenino, como asimismo el Secretariado de la Confederación General del trabajo de los que recabo la autorización correspondiente para proceder de acuerdo a lo enunciado.

Firmado: Juan D. Perón

martes, 25 de junio de 2019

Se cumplen 49 años de esta carta de Perón a Raimundo Ongaro





Carta a Raimundo Ongaro 25 de junio de 1970

Escrito por Juan Domingo Perón.

MADRID, 25 de junio de 1970.

Señor Don Raimundo Ongaro.

Querido compañero: Por mano y amabilidad del compañero Doctor Don Pedro Michelini he recibido su carta der 14 pasado y deseo agradecerle el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. He leído meditadamente su larga carta y comparto las consideraciones sobre la situación argentina como sus atinados juicios sobre las características que debe tener la lucha en las actuales circunstancial.

Es indudable que las agrupaciones activistas de nuestro Movimiento deben hacer su trabajo sin solución de continuidad y en vista del nuevo golpe de estado, ajustando sus acciones de acuerdo con las variantes que este hecho introduzca en la situación. Nada creo que haya cambiado y, en consecuencia, nada debe cambiar en la lucha que se viene desarrollando contra la dictadura militar. Si en caso algo fuese necesario modificar, sería para aumentar el ritmo y la intensidad de las acciones, aprovechando que la dictadura pasa por momentos de verdadero apremio.

Mientras los grupos activistas y de choque actúan así, la conducción táctica deberá seguir inteligentemente toda aparente variante a fin de aprovechar, lo más hábilmente posible, los favores que nos pueda brindar la oportunidad. Si ha sido necesario antes conducir con hábilmente, ahora es indispensable hacerlo con verdadera videncia: Entramos en un "campo minado" de trampas y acechanzas. Lo importante es no caer en ellas, pero no es menos importante, aprovecharlas sabiamente, porque, en cada trampa que se nos quiere tender está también la ocasión de hacerle caer al enemigo en ella.

Las promesas de éxito en la lucha no están solo basadas en la fuerza o los medios disponibles sino también y muy preponderantemente en la habilidad con que se emplean, Por eso, es preciso que Iodos los que conduzcan, aprecien meditadamente la situación, planifiquen la acción y desarrollen racionalmente las acciones, siempre precedidas de la necesaria meditación. Pienso que la actual situación es la más ventajosa que se nos ha presentado desde 1955 si somos capaces de aprovecharla convenientemente. Para ello es más necesario que nunca que todos los dirigentes peronistas se persuadan de la necesidad de unirse solidariamente en la lucha, cada uno en el sector y la actividad que le toque, sin pensar que uno hace más que otro, sino que cada uno tiene la obligaci6n de hacer en la medida de sus posibilidades.

Yo he podido vencer todas las fallas dentro del Movimiento, menos la división de los dirigentes. Comprendo que muchos han defeccionado y aún traicionado, pero más comprendo que tenemos un enemigo al frente, que debe requerir nuestro esfuerzo antes que el amigo en tren de tránsfuga o traidor: para él IIegará la hora, pero será después que hayamos vencido a nuestro enemigo, porque de lo contrario, nada de cuando ambicionamos será posible: entre ello castigar a los malos peronistas.

Es necesario comprender que la "guerra revolucionaria" no escapa a los principios de la conducción. Es preciso que la revolución se plasme en dispersión, aunque sumando los esfuerzos y se realice en integración donde la lucha se unifica. El Movimiento Nacional Justicialista no puede tener la misión de obrar como fuerza de choque en acciones positivas de pelea. Su misión es conducir la organización funcional dentro de las formas normales de la acción política. La misión de la lucha activa está en manos de los grupos activistas, pero es preciso no olvidar que Iodos luchamos en común y por los mismos objetivos.

Yo conozco bien las actividades que ustedes desarrollan y las encomio y trato de alentarlas, pero no puedo desconocer que en los otros sectores también le producen actividades que debo atender con igual interés, porque el éxito de conjunto depende precisamente de lo que todos hacen. Desgraciadamente es tan amplio el campo de actividades que el Peronismo encara que no puede realizarse una conducción centralizada, sino que es preciso adaptarse a las características de la lucha en dispersión, con tal que cada uno piense un poco en la comunidad de objetivos y misiones. Eso es lo único que me interesa: que todos los que luchen recuerden que ninguno ha de realizarse en un Movimiento Peronista que no se realice.

Le ruego que transmita un saludo muy afectuoso a todos los compañeros y acepte, junto con mi saludo, mis mejores deseos para usted y la familia.

Un gran abrazo.

JUAN D. PER0N

PD. No deje de hacer llegar mis más afectuosos saludos a todos los compañeros presos a los que ya he hecho llegar mi saludo y, sobre todo que no dejen de ayudarles en lo que sea posible y alentarlos en su situación que ya no ha de durar mucho: todo lo hace prever así.

martes, 11 de junio de 2019

Asesinaban al Coronel Ricardo Salomón Ibazeta hace 63 años




Ricardo Salomón Ibazeta fue un Coronel del Ejército Argentino y Peronista, fusilado en Campo de Mayo, provincia de Buenos Aires, luego del fallido intento de golpe a la "fusiladora" del 9 de junio de 1956, comandado por el General Juan José Valle.

Al verse rodeado por las fuerzas militares leales al gobierno de los criminales Rojas y Aramburu dijo: “Señores, yo me entrego detenido. La patria dirá, el día de mañana, si nosotros teníamos razón o si la tenían ellos...”. Y antes de ser fusilado expresó: “¡No quiero piedad, no quiero lástima, no quiero perdón de mis enemigos, de los enemigos de mi pueblo!”.

Nuestra agrupación lleva su glorioso nombre